me cuesta hallar el signo
para decirte
en pocas palabras
soy un tipo distorsionado, a pedazos
pedazos de la voz
sirve de algo? describir la sensación de estómago aprisionado
py'a rasy, entrañas en esguince,
porque solo el gesto
de no poder atravesar una puerta
o enfrentar tu mirada
o abrazarte
con una certeza lejana sin nombre o desconcierto
qué pensás si te digo el mundo
es tan grande que la vida
no alcanza para
sufrirlo
qué pensás si te pregunto otras cosas,
a dónde me ves llegar, qué pensás de mí
realmente, qué espero yo de tu boca
cuáles son mi temores?
desalojado, sin centro, desabrazado, sin piel
qué piensa el cosmos fuera de unas líneas,
los animales que dejé morir
las bestias que dejé
mi viejo oficio de pasar el cuchillo y sentir la carne
que se me abría en dos
o apenas el zumbido del caucho
en la espalda del camino
y si me dejo llevar?
mi niño lucha entre telones
sonríe sonroja corre, anula
el vacío, me cruza el aire
crece
jueves, 7 de septiembre de 2023
Poema nostalgico del siglo XXIV
Poema bélico del Siglo XIX
pasa la nube
baja
una mochila de pájaros abiertos
la boba huella de sus alas
el sabor del azul profundo pasa
un cartón aéreo preso entre la herida
el baño de luz y parpadeo
tamaño de mi boca
tu corazón tu pie tu aliento
destella, de metal
el lodo hundido
las hendijas del planeta
trepado a las hojas
II
Cerro Corá de noche
alguien canta al mundo
su voz trepada a los árboles
y nadie escucha
está con el mundo
sola
domingo, 7 de marzo de 2021
Aire postizo
Se cuenta que no desconocía las razones por las que muy pronto lo llevarían a juicio. Sí desconocía, como desconoce casi todo el mundo, los mecanismos de la justicia y la jerga judicial. Que cuando la jueza, o la fiscal, le preguntó por qué mató al carnicero, él no supo responder. No porque no supiera responder, sino porque tenía la impresión de que la pregunta estaba formulada de manera tal que él tuviese que necesariamente pisar el palito. Que era una pregunta cama, no se formulaba como lo hace quien pregunta por curiosidad, tenía tentáculos y garras multiformes, era una pregunta monocorde pero polifónica, decía muchas cosas a la vez pero admitía sólo una clave. Que era una pregunta cicuta, de beber y morir, más allá del desconocimiento que él tuviese de la cicuta pero no de los cócteles de insecticidas. Era una pregunta laberíntica que sólo podía haber brotado de una esfinge, un minotauro, una hipótesis cuántica. No responderla era más un acto de prudencia que de suspicacia. Que ella, fiscal, jueza, abogada o presidenta, repitió la pregunta como quien reformula el teorema. Él, sin absolución posible, sabía que la única alternativa, la culpabilidad -un modo de la culpabilidad-, no era irrevocable, pero sí una imposición dictada. Y el dictado provenía de ella, de la pregunta, interrogante-susurro que le apretaba fuerte las bolas y lo atraía hacia sus caderas. Una pregunta por un sí complejo pero categórico, un maridaje con la culpabilidad (ya que la culpa, no hay que negarlo, la tenía). Que él no tenía abogado, parece que no quiso o no supo que le correspondía o no supo cómo saber. Sí, él mató, podía admitirlo sin abogado. Él mismo salió de la carnicería lleno de sangre, cabeza erguida, y era lo más normal, dicen. Pero no podía responder esa pregunta que comenzaba a acariciarle la espalda y respirarle detrás del oído. Que pidió agua, fláccido como estaba. Que la inquisidora no comprendió, o no quiso. Nunca vino el agua. Sí vino un agente, calado de azul y con las esposas colgando del cinto. Pero no venía con ánimo represivo. Que habló con la mujer, no gesticulaban, apenas movían labios, cabezas y manos. Que oyó cómo hablaban de él, o no. La esfinge se frotaba de vez en cuando el portasenos. El agente lo miraba de cabo a rabo. Era gringo pero fiero, el agente. Algo dijeron, de nuevo, los conjurados. Se dice que habló la jueza o lo que fuere, y nada. Volvió a pedir agua. Que hizo gesto con la mano, con el puño semicerrado como de artrosis, lo agitó frente a su boca como quien escabia o acomete una felación. El agente miró entumecido el acting. Agua. Dijo la mujer tras el escritorio, tenía un lápiz que hacía bailar para aceitar las neuronas. Que pasó un tercio de eternidad mientras volvía a desplegar sus preguntas como lonas de acoplado. Que se oían como chillidos de rata bajo esa lona. Llegó el agua, vaso descartable, apenas para mojar los labios. Que miró el agua, miró al agente, que todavía tenía las uñas sucias. Que miró a la esfinge de pechos cubiertos. Que el hombre bebió sin emitir sonido, como mamando del rocío. La leonina figura agitó su cabeza, le brillaban los lentes. Miró algo en el celular. Se dice que apretó unas cuantas veces el cristal. Llamó o le llamaron con modo vibrador. Que volvió a hablar, que su timbre nasal y faraónico parecía incomodar al agente. Porque parecía que le habló algo, una orden nueva. Que salió y volvió, acompañado. Los agentes se multiplican como moscas, o como langostas, pensaba el hombre, o parecía que pensaba, cuentan. El otro sí le sacó las esposas. Sabía usarlas. Tal vez mejor que el arma. Se dice que le mandó los brazos para atrás y volvió a ajustar y que no vio o hizo que no vio la cicatriz de la cirugía. Tenía los borcegos muy gastados, no ganaba ni para el betún. Dijo algo más, la jueza. Dicen que el agente lo empujó hacia afuera, justo cuando ella corregía al otro que no, no es inglés. Y por la facha, o es turco o es indio de la india.
Tataykua
Necesito un hogar, un espacio que sea mi patria
que me restituya la memoria diluida entre códigos
que me traiga una música,
a donde me lleve el aroma de tormenta cerca
necesito un lugar que no esté sofocado,
que no sea mi condición de intruso en el mundo
necesito un hogar, lloro por él, por ese ausente cartográfico
donde puedo echar raíces y mostrar la hospitalidad
no una propiedad, no un dominio, un montón de brasa
donde echar mi corazón
una burbuja de arte, de ansío gozar el cosmos
quiero esa coordenada inédita, la baldosa tersa
aquél que me impido ser, tener, sentir,
para mí, necesito lo que no puedo
domingo, 3 de junio de 2018
Sy
como eran todas, ella
me raptaba sencillamente del sueño
índice y pulgar
la mano atenazada sobre el dedo mayor del pie
y cielo
mamá
con un gesto mínimo y perenne
me hilaba al mundo
con el cordón de su brazo
cielo
me raptaba del teorema
confuso
de la nebulosa continua
me invocaba en una voz
evocaba con un signo
cielo
mi regreso
y yo, ya senil o cercenado
tendré décadas hachazos sobre los hombros
y aunque el cuerpo a tierra,
derrotado:
cielo
sábado, 2 de junio de 2018
Hambre
la providencia es para los animales
ellos conocen los vaciaderos
las presas del monte
cada madriguera entre los arbustos
su olfato ha memorizado un mapa
de la caza y la rapiña
no conocen el hambre
Lomo
no la mano, no el simple empeine quebradizo
elijo por ejemplo
un hacha
un machete
una macana sólida
elijo
una parte lábil de la bestia
refloto una furia cualquiera
sitúo en la caldera neurótica un rencor
elijo una hora del día
una temporada
una intensidad de golpe, no mortal
por mi sangre
corre por mi sangre
la educación de las bestias
me sé de ácida hemoglobina
por mi bestia corre
la educación de sangre
jueves, 12 de mayo de 2016
XF
que mi techo también es tu morada
que tanto te espera como mi alma
mi piel desnutrida
Llevame a ese lugar donde descansan los cuerpos muertos
deja que la gangrena gane mi territorio porque mi vida lo merece
de mi quiero que conserves lo que no se rompe, el gusto
el goce de haber vivido
la foto de un día cualquiera haciendo cualquier cosa torpe
lavando zapatos
cocinando
viviendo
Mitâ ysyry hasê (versión libre)
el borde del agua asemeja a la cascara de las flores
cubre a la semilla guardada en la cáscara
la nube llega al agua como una mariposa
pero también las alas de la mariposa son como el brillo del ocaso en el filo de la nube
y a la vez
las nubes y la mariposa echan fuego y tiemblan como una palabra
la palabra viento es desasosiego
y a la vez un niño llora en la ribera
un agua vieja.
Su lágrima toca el agua porque el niño vuelve al agua y él es agua.
No está afuera. Es el compañero del agua.
Sólo puede volver al agua si llora.
Volver al agua con el agua del vientre.
Volver al agua con el agua del corazón que el niño llama sangre.
El niño llora bajo la mariposa porque es dios.
Ella prueba el agua y la ayuda a brillar y el niño le confiere luz.
El fuego en las alas de la mariposa se llama nube, cerro, ocaso, reflejo, temblor, llanto y nacimiento.
Nunca los nombres separados.
El niño llora en la ribera pero no es así.
El río es anciano y deja salir al niño del agua para jugar con el fuego en las alas de la mariposa,
como se dijo.
Elegíamos
la muerte muy cerca y los nacimientos
una familia que se contrae y dilata
entre el parto y la enfermedad hay tregua
cuánto dura?
cuánto puede durar una tregua?
cuando la felicidad resume el amor antes de perderlo todo
cuando la llegada resume el crecimiento antes de que nos arranquen de raíz
cuánto dura el dolor y convalecer?
y para qué? la Cruz a cuestas. el aliento. la esperanza. llanto
que lloré en el altar con una llama encendida
estamos escondidos o en trozos y hermanos lejos y ausentes de algo
una espina atraviesa el cuerpo de un hogar y su nombre es astral como la muerte y morir
pero la vida y vivir no son espina sino semilla
sino batalla
qué lucha puede ganarse, mamá?
todas
menos el silencio
menos la lucha silenciosa y callar la lucha
y hacer silencio y salir y partir
y la nada
porque el cuerpo falla y merodea lo malo
porque la cabeza falla y pulula lo malo
porque si una energía en el mundo
decía
aquí habrá un adiós
pero tú amor no muere.
ella huía lejos porque la muerte sola es una raíz sin alimento
yo regué con mi llanto su camino colorado
su cuerpo ascendía como trepándose de todas las cosas caídas
su voz se levantaba y oraba por nosotros
y nosotros qué sabemos
a través del cielo
MEA CULPA
llegaste tarde
inútil
tarde con tu padre ya
tarde con tu madre ya
la mueca herida por inútil
cuidalo pero lo dejaste morir
cuidala pero la dejaste morir
él y ella con la garganta quieta imploraron
no me abandones
no permitas a la muerte avance
no permitas a la llaga viene
no permitas a la sangre hiedra
ella y él la misericordia del universo
dónde están
donde está la paz
y qué dudar la paz arriba siempre. un mediodía. una madrugada.
silencio
de vez
en cuando
tus pasos
en el suelo o tu rodilla.
ganó la paz
tu beso en ambas frentes grises. su boca sellada no es un fin
al final o no
está la paz. ni el ruido ni el aliento ni el dolor
la llaga vencida rendida nula
hasta cesar de todo
hasta vencerla
Paz.
VI
al paladar de una comida tuya
ese gusto
ese gusto se me pierde
probaré sin fortuna y qué
va hacerme acordar de vos
el triunfo de un ademán echando amor y cacerolas
tu espalda encorvada era el dibujo de una
cuna teñida con guayaba o palta en mieles
el humo breve de la yerba
un incienso de hogar
venía viene vendrá volando a mí a levantarme, otras alas
de concepto me duelen porque me dejé de sentimiento
porque tengo conmigo una cabeza
pero mi espíritu es otra parte
porque en el espacio exterior
no sé en qué nube
no sé
ni sé por qué no
si guardo, no un ovillo, una fibra de tu aliento o viajo
con vos en una fracción de suspiro
hola mamá en un acto eterno
mi letra intenta ser tu abanico,
llevarte como un viento que revuelve átomos y descansa santo
como descansábamos en tu regazo
tu pecho
tu beso
No se cansa de esperar
un hijo tuyo en brazos
hiciste de mí una sombra errática
el rubor en las paredes anunciaba por ahí cercanos hierros
cerca
tuve desnudez y te vestía
hambre y bebiste de mi pecho
enfermedad y te llamé
no hubo un hueco con tu nombre y sí
tu corazón sujeto a mi falda
noches austeras que me tuviste colmándote y los alrededores eran el río y los árboles
el puente blanco y la floresta
los otros barquitos las raíces las armas
domingo, 24 de mayo de 2015
Vine a buscarte niño
tu cabeza si la imaginaste inundada en sal
ya no se ahoga
hoy tengo milímetros
de manos
y lavo tu frente solo
mi piel hace un sonido en tu barbilla
si la imaginaste inundada de sal pero
te decía:
pensaste la distancia
que tengo sellada en la espalda
que tengo
sellada en la espalda
que recorrer
para topar tu mirada al fin
pensaste la distancia
que tengo
de la luz hasta mi madre
su vientre mi mano y la fragancia
pensaste
la distancia
que tengo
escrita la vida
los hombres el mundo
que me espera
salvar
martes, 21 de abril de 2015
Tele recomienda
Recomienda Mar Lan
Solo me da miedo que las ideologías y los tabúes (en una y otra dirección) os lleven a un bosque un tanto peliagudo.
jueves, 2 de abril de 2015
Los mensurables o el niño flotante
sábado, 16 de agosto de 2014
Pero tomada por asalto
tenemos una carnicería
(estamos)
en una carnicería
se venden piezas -a sí mismas- de carne
sacadas de cuerpos o pedazos
de cuerpos sacados de un degüello y una
meticulosa tarea de separación de pulpa caliente y viva y sensible
y sacado
el pellejo tendido como en mediasombra
cayendo gotitas de rocío colorante
hacia la calle abigarrada de cochecitos huecos
aunque también hay otro vacío sacado (el de las vísceras)
el de las entrañas del calor de la ceniza
al rojo vivo pálidas
y una mano es el oficio del cuchillo: siembra
hilitos de alambre y blancura herrumbre en las arterias
y un intrépido codo borra con la mano
y no hay culpa en la sangre y en sus botas de codo
blancas
unos injustos y secos moretones de salpicadura
esperan la salpicadura redentora
de un trapo suave y húmedo trapo
suave
y húmedo
(pero trapo)
lunes, 28 de julio de 2014
In memoriam (IV)
Clara
mi cerebro como un puño cerrado agarra
fuerte una oruga replegada de nervios
mamá fantasma al apagarse
la luz en la pieza grita su nombre
clara
clara
clara ríos
y resplandece
y es el camino
y no lo quiero
In memoriam (I)
más allá de todo lo soñado
el camino al mercado
la palanca en el megane que vibra sin decir
la coordenada de gestos para resistir el dolor al despiezar una media res
una degollante deuda y la espiral
que dibujase cada tanto al pelar una naranja
en una vereda
clavado el ocaso en la retina
el bicarbonato mascado, una mate ahogado en yerba
la frase de cristo largada a magdalena
en un camino como éste de luz
donde ya
no hay vejez
miraba el año que viene y
el desencanto podía ser una enorme piña
no hay mejoría pero vendrá
todo en orden
y aunque perdía la voz
mocasines erráticos enfundaron a papá en su paso
cuando cavaba pisada a pisada la huella
a la avenida maradona
(allí cada tarde el tránsito estallaba
y acá en su mano nada)
una materia en su cabeza va viva rompiendo todo
pero no lo parte
con él acaba porque la quema
conozco, dice, el final
dice: si muero llevo a cuatro o cinco
conmigo
