miércoles, 6 de enero de 2010

El nido en el patio

Mi compadre entonces metió en el bolsillo las manos. Estaba lleno de agua pero intentaba lavarse en él esa suciedad que nadie lava. Me preguntó cómo viviría cargando tanta culpa. Le dije que no pensara ahora en eso y me diera la estatura del padre. Lo midió con los ojos, cerca de uno ochenta. Medí, también, con la vista. Seguí cavando.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Diálogo a oscuras del árbol

- ¿Atrapaste alguna vez una paloma?
- Nunca tuve otro deseo en mi infancia.
- Usá la sombra, cruzá así tus manos. -Lo hizo. Abrió y cerró sus manos como un aleteo creciente. El ave remontó huyendo entre las rejas y abandonó en el suelo un cuerpo retorcido y manco vertiendo sangre.