Se cuenta que no desconocía las razones por las que muy pronto lo llevarían a juicio. Sí desconocía, como desconoce casi todo el mundo, los mecanismos de la justicia y la jerga judicial. Que cuando la jueza, o la fiscal, le preguntó por qué mató al carnicero, él no supo responder. No porque no supiera responder, sino porque tenía la impresión de que la pregunta estaba formulada de manera tal que él tuviese que necesariamente pisar el palito. Que era una pregunta cama, no se formulaba como lo hace quien pregunta por curiosidad, tenía tentáculos y garras multiformes, era una pregunta monocorde pero polifónica, decía muchas cosas a la vez pero admitía sólo una clave. Que era una pregunta cicuta, de beber y morir, más allá del desconocimiento que él tuviese de la cicuta pero no de los cócteles de insecticidas. Era una pregunta laberíntica que sólo podía haber brotado de una esfinge, un minotauro, una hipótesis cuántica. No responderla era más un acto de prudencia que de suspicacia. Que ella, fiscal, jueza, abogada o presidenta, repitió la pregunta como quien reformula el teorema. Él, sin absolución posible, sabía que la única alternativa, la culpabilidad -un modo de la culpabilidad-, no era irrevocable, pero sí una imposición dictada. Y el dictado provenía de ella, de la pregunta, interrogante-susurro que le apretaba fuerte las bolas y lo atraía hacia sus caderas. Una pregunta por un sí complejo pero categórico, un maridaje con la culpabilidad (ya que la culpa, no hay que negarlo, la tenía). Que él no tenía abogado, parece que no quiso o no supo que le correspondía o no supo cómo saber. Sí, él mató, podía admitirlo sin abogado. Él mismo salió de la carnicería lleno de sangre, cabeza erguida, y era lo más normal, dicen. Pero no podía responder esa pregunta que comenzaba a acariciarle la espalda y respirarle detrás del oído. Que pidió agua, fláccido como estaba. Que la inquisidora no comprendió, o no quiso. Nunca vino el agua. Sí vino un agente, calado de azul y con las esposas colgando del cinto. Pero no venía con ánimo represivo. Que habló con la mujer, no gesticulaban, apenas movían labios, cabezas y manos. Que oyó cómo hablaban de él, o no. La esfinge se frotaba de vez en cuando el portasenos. El agente lo miraba de cabo a rabo. Era gringo pero fiero, el agente. Algo dijeron, de nuevo, los conjurados. Se dice que habló la jueza o lo que fuere, y nada. Volvió a pedir agua. Que hizo gesto con la mano, con el puño semicerrado como de artrosis, lo agitó frente a su boca como quien escabia o acomete una felación. El agente miró entumecido el acting. Agua. Dijo la mujer tras el escritorio, tenía un lápiz que hacía bailar para aceitar las neuronas. Que pasó un tercio de eternidad mientras volvía a desplegar sus preguntas como lonas de acoplado. Que se oían como chillidos de rata bajo esa lona. Llegó el agua, vaso descartable, apenas para mojar los labios. Que miró el agua, miró al agente, que todavía tenía las uñas sucias. Que miró a la esfinge de pechos cubiertos. Que el hombre bebió sin emitir sonido, como mamando del rocío. La leonina figura agitó su cabeza, le brillaban los lentes. Miró algo en el celular. Se dice que apretó unas cuantas veces el cristal. Llamó o le llamaron con modo vibrador. Que volvió a hablar, que su timbre nasal y faraónico parecía incomodar al agente. Porque parecía que le habló algo, una orden nueva. Que salió y volvió, acompañado. Los agentes se multiplican como moscas, o como langostas, pensaba el hombre, o parecía que pensaba, cuentan. El otro sí le sacó las esposas. Sabía usarlas. Tal vez mejor que el arma. Se dice que le mandó los brazos para atrás y volvió a ajustar y que no vio o hizo que no vio la cicatriz de la cirugía. Tenía los borcegos muy gastados, no ganaba ni para el betún. Dijo algo más, la jueza. Dicen que el agente lo empujó hacia afuera, justo cuando ella corregía al otro que no, no es inglés. Y por la facha, o es turco o es indio de la india.
domingo, 7 de marzo de 2021
Tataykua
Necesito un hogar, un espacio que sea mi patria
que me restituya la memoria diluida entre códigos
que me traiga una música,
a donde me lleve el aroma de tormenta cerca
necesito un lugar que no esté sofocado,
que no sea mi condición de intruso en el mundo
necesito un hogar, lloro por él, por ese ausente cartográfico
donde puedo echar raíces y mostrar la hospitalidad
no una propiedad, no un dominio, un montón de brasa
donde echar mi corazón
una burbuja de arte, de ansío gozar el cosmos
quiero esa coordenada inédita, la baldosa tersa
aquél que me impido ser, tener, sentir,
para mí, necesito lo que no puedo
domingo, 3 de junio de 2018
Sy
que una mañana cualquiera
como eran todas, ella
me raptaba sencillamente del sueño
índice y pulgar
la mano atenazada sobre el dedo mayor del pie
y cielo
mamá
con un gesto mínimo y perenne
me hilaba al mundo
con el cordón de su brazo
cielo
me raptaba del teorema
confuso
de la nebulosa continua
me invocaba en una voz
evocaba con un signo
cielo
mi regreso
y yo, ya senil o cercenado
tendré décadas hachazos sobre los hombros
y aunque el cuerpo a tierra,
derrotado:
cielo
como eran todas, ella
me raptaba sencillamente del sueño
índice y pulgar
la mano atenazada sobre el dedo mayor del pie
y cielo
mamá
con un gesto mínimo y perenne
me hilaba al mundo
con el cordón de su brazo
cielo
me raptaba del teorema
confuso
de la nebulosa continua
me invocaba en una voz
evocaba con un signo
cielo
mi regreso
y yo, ya senil o cercenado
tendré décadas hachazos sobre los hombros
y aunque el cuerpo a tierra,
derrotado:
cielo
Etiquetas:
IN MEMORIAM 2
sábado, 2 de junio de 2018
Hambre
la providencia es para los animales
ellos conocen los vaciaderos
las presas del monte
cada madriguera entre los arbustos
su olfato ha memorizado un mapa
de la caza y la rapiña
no conocen el hambre
Etiquetas:
Crueldad con los animales
Lomo
elijo una herramienta cualquiera
no la mano, no el simple empeine quebradizo
elijo por ejemplo
un hacha
un machete
una macana sólida
elijo
una parte lábil de la bestia
refloto una furia cualquiera
sitúo en la caldera neurótica un rencor
elijo una hora del día
una temporada
una intensidad de golpe, no mortal
por mi sangre
corre por mi sangre
la educación de las bestias
me sé de ácida hemoglobina
por mi bestia corre
la educación de sangre
no la mano, no el simple empeine quebradizo
elijo por ejemplo
un hacha
un machete
una macana sólida
elijo
una parte lábil de la bestia
refloto una furia cualquiera
sitúo en la caldera neurótica un rencor
elijo una hora del día
una temporada
una intensidad de golpe, no mortal
por mi sangre
corre por mi sangre
la educación de las bestias
me sé de ácida hemoglobina
por mi bestia corre
la educación de sangre
Etiquetas:
Crueldad con los animales
jueves, 12 de mayo de 2016
XF
Llévame al cementerio y no olvides
que mi techo también es tu morada
que tanto te espera como mi alma
mi piel desnutrida
Llevame a ese lugar donde descansan los cuerpos muertos
deja que la gangrena gane mi territorio porque mi vida lo merece
de mi quiero que conserves lo que no se rompe, el gusto
el goce de haber vivido
la foto de un día cualquiera haciendo cualquier cosa torpe
lavando zapatos
cocinando
viviendo
que mi techo también es tu morada
que tanto te espera como mi alma
mi piel desnutrida
Llevame a ese lugar donde descansan los cuerpos muertos
deja que la gangrena gane mi territorio porque mi vida lo merece
de mi quiero que conserves lo que no se rompe, el gusto
el goce de haber vivido
la foto de un día cualquiera haciendo cualquier cosa torpe
lavando zapatos
cocinando
viviendo
Mitâ ysyry hasê (versión libre)
Un niño llora en la ribera
el borde del agua asemeja a la cascara de las flores
cubre a la semilla guardada en la cáscara
la nube llega al agua como una mariposa
pero también las alas de la mariposa son como el brillo del ocaso en el filo de la nube
y a la vez
las nubes y la mariposa echan fuego y tiemblan como una palabra
la palabra viento es desasosiego
y a la vez un niño llora en la ribera
un agua vieja.
Su lágrima toca el agua porque el niño vuelve al agua y él es agua.
No está afuera. Es el compañero del agua.
Sólo puede volver al agua si llora.
Volver al agua con el agua del vientre.
Volver al agua con el agua del corazón que el niño llama sangre.
El niño llora bajo la mariposa porque es dios.
Ella prueba el agua y la ayuda a brillar y el niño le confiere luz.
El fuego en las alas de la mariposa se llama nube, cerro, ocaso, reflejo, temblor, llanto y nacimiento.
Nunca los nombres separados.
El niño llora en la ribera pero no es así.
El río es anciano y deja salir al niño del agua para jugar con el fuego en las alas de la mariposa,
como se dijo.
el borde del agua asemeja a la cascara de las flores
cubre a la semilla guardada en la cáscara
la nube llega al agua como una mariposa
pero también las alas de la mariposa son como el brillo del ocaso en el filo de la nube
y a la vez
las nubes y la mariposa echan fuego y tiemblan como una palabra
la palabra viento es desasosiego
y a la vez un niño llora en la ribera
un agua vieja.
Su lágrima toca el agua porque el niño vuelve al agua y él es agua.
No está afuera. Es el compañero del agua.
Sólo puede volver al agua si llora.
Volver al agua con el agua del vientre.
Volver al agua con el agua del corazón que el niño llama sangre.
El niño llora bajo la mariposa porque es dios.
Ella prueba el agua y la ayuda a brillar y el niño le confiere luz.
El fuego en las alas de la mariposa se llama nube, cerro, ocaso, reflejo, temblor, llanto y nacimiento.
Nunca los nombres separados.
El niño llora en la ribera pero no es así.
El río es anciano y deja salir al niño del agua para jugar con el fuego en las alas de la mariposa,
como se dijo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
